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Metaoptimizaciones, optimizaciones que optimizan otras optimizaciones

 

A la mayoría de las personas nos gusta optimizar el tiempo, hay algunas (entre las que me incluyo) en que llevamos las ansias de optimización a otro nivel. Nos pasamos la vida leyendo hacks de productividad y no paramos de leer libros sobre el tema. La idea es siempre hacer más, más rápido y más eficiente. Sin embargo, la falta de perseverancia, motivación o tiempo hacen que nuestros intentos fallen repetidamente y se crucen de bruces con la amarga realidad. Algunas optimizaciones cuajan pero no llegamos al nivel que los libros de autoayuda prometen o a los niveles de superhéroes a lo Silicon Valley que nos venden y que todo lo pueden.

Me encantaría deciros que me encuentro en el segundo grupo, en el de los superhéroes de la productividad pero la verdad es que ni si quiera tengo capa :).

Hace unos meses que estoy evaluando por qué hay algunas optimizaciones en mi vida que no fructifican. Por más que me lo propongo siempre acabo abandonándolas y no consigo el resultado esperado. Siempre hay muchas mejoras que quiero añadir a mi vida y que intento de manera recurrente y en paralelo. A saber; ponerme en forma, madrugar, mejorar mi memoria, leer más.

Un día, sin más, me dio por pensar en cómo se interrelacionan todas ellas, cómo se afectan unas a otras o si tenía sentido empezar unas antes que otras. Fue entonces cuando empezó a tomar forma en mi cabeza el concepto de metaoptimización. ¿Hay alguna optimización que si hago primero me ayude con alguna otra optimización que se me resiste? ¿Cómo puedo optimizar las optimizaciones?

En matemáticas el concepto de metaoptimizacion se define como el uso de un método de optimización para poner a punto otro método de optimización.

Esta definición es perfectamente válida también en el plano de la productividad y mejora personal.

Podemos encontrar muchas metaoptimizaciones en nuestra vida. Algunas de ellas muy tontas y otras que pueden generar una reacción en cadena, una onda expansiva que ayude a optimizar, a su vez, otras cientos de optimizaciones y que su aplicación tenga un efecto exponencial en tu vida. A estas últimas las deonomino “metaoptimizaciones expansivas” y de las cuales hablaremos más adelante. Ahora pongamos algunos ejemplos de metaoptimizaciones más simples para que entendais a qué me refiero:

  • Acelerar la velocidad del ratón en el ordenador. Cualquier otra optimización de tiempo que requiera el uso del ratón se verá automáticamente afectada por esta metaoptimización.
  • Mejorar tu forma física . Cualquier acción que requiera esfuerzo físico, como los deportes, se verá optimizada.
  • Invertir en mejores herramientas. ¿Cual es la mejor metaoptimización que un leñador puede hacer en su trabajo para ser más rápido y eficiente? ¿Afilar mejor el hacha? ¿Practicar el mejor ángulo de corte? ¿Elegir los árboles mas secos?… desde luego, para mí sería, comprar una sierra eléctrica. Para cualquier tarea que requiera de una herramienta la mejor y más rápida metaoptimización suele ser mejorar el equipo (aunque también suele ser la más cara).

Como veis hay metaoptimizaciones de todo tipo, lo importante es que siempre son optimizaciones que afectan positivamente o potencian a alguna otra optimización.

Si ahora hacemos un ejercicio iterativo de buscar siempre optimizadores de optimizaciones podemos formar una especie de árbol genealógico en el que en la parte superior encontremos los metaoptimizadores originales (los ancestros más antiguos), los cuales afectan a todas las optimizaciones descendentes de forma expansiva. A estas metaoptimizaciones las llamo, precisamente por esta propiedad, metaoptimizaciones expansivas.

Metaoptimizaciones expansivas

Este tipo son las metaoptimizaciones de más alto nivel que se pueden encontrar. Me refiero a las optimizaciones cuyos efectos se expanden, a su vez, sobre un mayor número de optimizaciones. Estas metaoptimizaciones expansivas por lo tanto son las optimizaciones que más impacto pueden tener en tu vida. Para mi las mas importantes son dos:

Optimizar al optimizador.

Si hay algo que tienen en común todas las optimizaciones es la propia persona que realiza esas optimizaciones, tú, el optimizador. Si te mejoras y optimizas a ti mismo optimizarás cualquier otro proceso. Aquí hablamos tanto de mejoras físicas como mentales. Si tienes mejor forma física y te alimentas bien tu energía y tu estado anímico será mucho mejor, por lo tanto cualquier otra optimización que quieras realizar se verá metaoptimizada.

El tiempo

Cuando hablamos de optimizar nuestro tiempo siempre buscamos cómo hacer las cosas más rápido y eficiente para hacer más cosas. Por lo tanto nuestro baremo para medir cuán óptimos somos se basa en la velocidad y número de tareas que somos capaces de realizar ¿no?. Yo mismo me he visto atrapado en esta espiral que produce una insatisfacción constante. Quieres hacer más y más rápido para poder hacer más, y esto, a no ser que seas sadomasoquista, aporta estrés e infelicidad. Lo cual no debe ser nuestro objetivo en la vida.

Pero te propongo a continuacion otra lente distinta desde la que mirar este asunto, una visión más saludable y gratificante en el que utilizamos como baremo justo la métrica contraria.

La mejor optimización de una tarea es aquella que te lleva exactamente 0 minutos. Está tan optimizada que no hay que hacer nada, o mejor aún, no necesitamos si quiera hacerla. De este modo podríamos realizar infinitas tareas. A día de hoy el baremo para medir mi éxito a la hora de optimizar se basa en el tiempo libre que tengo disponible para optimizar nuevas tareas. Cuanto más tiempo libre más posibilidades tengo de optimizar y más perfeccionadas tengo las optimizaciones que requieren de una dedicación de tiempo personal recurrente (No puedo delegarlas). Por lo tanto mi objetivo actual es tener el mayor tiempo posible de, literalmente, no hacer nada. Puede parecer una contradicción o que me he vuelto loco. Con esto no quiero decir que no voy a hacer nada, simplemente recalco que cuanto más tiempo disponible más optimizado tengo mi tiempo y más posibilidades se me abren en mi camino de embarcarme en nuevas cosas.

El tiempo se encuentra en el epicentro que gobierna nuestra vida, cualquiera de tus objetivos vitales tendrá una estrecha relación con el tiempo y este último siempre se puede utilizar como una moneda de cambio. Igual que quieres siempre una nómina mensual más alta, aunque no lo gastes todo. Con el tiempo pasa lo mismo, cuanto más tengas disponible para gastar (más tiempo libre) mejor.

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Utilizar la Programación Neurolingüistica (PNL) para mejorar nuestra vida

La Programación Neurolingüistica (PNL) es una estrategia de crecimiento personal y comunicación creada en los años 70. Se encarga de estudiar las conexiones que existen entre nuestra manera de pensar (neuro), la forma en que nos comunicamos (lingüística) y los patrones emocionales o de comportamiento (programas).

Se trata de una poderosa técnica para aprender el funcionamiento de nuestro cerebro y utilizar ciertas herramientas para mejorar las propias habilidades, adquirir un mayor control emocional y modificar aquellas conductas que nos resulten poco útiles o perjudiciales. Como resultado, es posible obtener  múltiples beneficios que afectan a todos los ámbitos de la vida. ¿Quieres saber más?

Los principios de la PNL

La Programación Neurolingüistica es un sistema al servicio de la inteligencia emocional que nos da la posibilidad de entender y reconstruir nuestro comportamiento. Sus principales fundamentos son los siguientes:

– La manera en que nos comportamos es el resultado de un conjunto de programaciones que hemos ido adquiriendo con nuestras experiencias, y que básicamente son hábitos.

– Estos hábitos, como tales, se pueden modificar. Podemos reprogramar todo aquello que nos interese mejorar.

– Con frecuencia, nuestra programación está construida sobre emociones negativas. Esto se traduce en miedos, incluso fobias, y actitudes que nos impiden dar lo mejor de nosotros mismos y enfocar nuestra energía hacia aquello que es
verdaderamente constructivo.

¿Cómo se pone en práctica la PNL?

Esta técnica nos ofrece varias herramientas con distintos fines, y quizá la más representativa es la de los anclajes PNL. Estos anclajes se utilizan para modificar un estado de ánimo con el fin de llevar a cabo una tarea determinada con éxito. Por ejemplo, en situaciones que suelen generar ansiedad como los exámenes o hablar en público, podemos pararnos un momento a reflexionar para conseguir la seguridad que nos roban los nervios previos a dicha situación.

Es bastante sencillo: únicamente debes identificar cómo te gustaría sentirte exactamente, quizá confiado, tranquilo, contento? Y debes recordar algún momento de tu vida en el que te hayas sentido así. Una vez tengas el nítido recuerdo de esa intensa emoción positiva, tienes que escoger una frase de anclaje, como ¿va a salir muy bien?, ¿estoy tranquilo, contento?.

La clave está en la repetición: debes integrar esa emoción positiva con la frase de anclaje a diario, hasta que de manera automática surgirá cuando la necesites.

Beneficios de la Programación Neurolingüistica

Esta técnica ha ayudado a miles de personas a mejorar notablemente su vida en diversos ámbitos. Sus principales beneficios son estos:

– Permite pensar, comunicarte y reaccionar de forma más eficaz.

– Desempeñarte mejor en el trabajo y alcanzar metas personales.

– Mejorar las relaciones personales.

– Sustituir hábitos negativos por otros positivos.

– Eliminar fobias y miedos.

– Gestionar adecuadamente las emociones.

– Disponer de recursos nuevos y útiles para cambiar comportamientos y estados de ánimo negativos e infructuosos.

– Obtener más autoconfianza, autoconocimiento, motivación y autoestima.

Si te interesa saber más sobre la Programación Neurolingüistica, puedes encontrar multitud de libros que profundizan en el tema y ofrecen una guía práctica para ponerla en marcha, como por ejemplo Introducción a la PNL: cómo descubrir y emplear la excelencia para obtener óptimos resultados personales y profesionales.

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La guía definitiva para no amargarse la vida, evitar cabrearse y encontrar la paz interior. Parte 2

Esta entrada es la segunda parte, si quieres ve la primera parte accede aquí.


Toma una decisión, para siempre

¿Qué cosas son las que te perturban más a menudo? Quizás son cosas que alteran tu estado de ánimo varías veces a la semana o incluso diariamente. Muchas de ellas son, si paras a pensarlo, pequeñas minucias insignificantes. Son rutinas o reacciones automáticas a las cuales has dado el poder de perturbar tu paz interior sin siquiera ser consciente de haberlo hecho.

Por ejemplo, yo hace mucho tiempo que decidí no darle el poder a otros de cabrearme cuando conduzco. En el pasado, cuando alguien me pitaba o se me cruzaba saltaba inmediatamente como un resorte. Ahí estaba yo para indignarme y hacer el típico intercambio de mirada asesina cuando uno adelantaba al otro. No sé cuantas decenas de veces caí en este sin sentido, pero un día se me encendió una luz. Siempre va a ver gente malhumorada que haga algo al volante que no me guste. Desde ese día decidí, para siempre, que nunca más permitirá que ningún amargado o irrespetuoso me condicionase mi felicidad, ni por un minuto. A día de hoy cuando esto ocurre estoy feliz porque se me presenta, una vez más, la posibilidad de ejercitar mi fortaleza mental. Mi juego consiste en conseguir desprenderme de estos sentimientos improductivos lo antes posible y ignorar la existencia de la otra persona al volante. A día de hoy lo consigo en cuestión de segundos, ni si quiera tengo la necesidad de mirarle. Mi pensamiento en ese momento es el siguiente:

Allá tu con tu infelicidad, no te voy a dar la satisfacción de perturbar mi estado de ánimo, esta estupidez no merece ni un segundo de mi valioso tiempo.

Recuerda que eres tú quien decide cómo reaccionar ante las situaciones que se presentan en la vida cotidiana. Piensa en qué cosas te molestan de manera recurrente. Comprométe ahora mismo, de manera definitiva, a no permitir que afecten tu equilibrio. Ahórrate futuros sufrimientos absurdos.

Analiza tu yo interior

La próxima vez que algo perturbe tu paz interior haz foco en ti mismo. Intenta localizar físicamente en tu cuerpo el origen de tu frustración y haz foco en analizar la verdadera fuente de tu sentimiento. Piensa si parte del enojo viene por cansancio o algún malestar físico. La mayoría de las veces la irritabilidad o malestar puede venir influenciado por un factor fisiológico.

Otras veces puede venir por algún otro desorden en otra faceta de tu vida. Por ejemplo, puede que estes discutiendo con un familiar por qué en el trabajo te va mal. La próxima vez que te ocurra has un rápido chequeo de las distintas facetas de tu vida y analiza si hay alguna descopensacion que esté afectando a otra.

¿Por qué te esfuerzas en llevar razón?

Deja los problemas allá donde pertenecen, nadie te ha pedido que te los apropies.

Alexis Sánchez

Este es un concepto al que el emperador romano Marco Aurelio acude de manera continua en su libro “meditaciones”. Cuando alguien no comparte nuestra opinión tenemos la necesidad irrefrenable de convencerle, entramos en una dinámica en la que se entrelazan emociones negativas porque el interlocutor no comparte nuestra opinión. Es como si fuera parte de los rituales humanos de socializacion. Y esto no es algo nuevo, las religiones son los signos más antiguos y claros de la necesidad humana de convéncer al prójimo de algo.

Que alguien exprese algo con lo que no estamos de acuerdo hace que nuestra paz interior se altere por arte de magia. Sentimientos de ira, frutacion y malestar nos inundan. Enseguida intentamos hacer que el interlocutor cambie de opinión (a la nuestra claro está). No pocas veces este diálogo enseguida se transforma en una discusión y de repente nos vemos encerrados en una situación incómoda cargada de sentimientos negativos.

El asunto se complica cuando lo que se discute no son opiniones si no realidades objetivas. Aquí los sentimientos como que se maximizan, el pleno convencimiento que tenemos la razón hace que argumentemos con más fuerza y que nuestra frustración interna sea mayor.

La cuestión es que da igual si es una opinión contra otra o si es una verdad frente a una mentira. Aquí de nuevo hay que hacer un trabajo de autoanalisis, la próxima vez que te encuentres en una situación similar pregúntate ¿De quién es el problema?¿Qué ganó si le convenzo que tengo razón?¿Y si no?.

Si alguien está equivocado el problema es suyo no tuyo, nadie te ha pedido que le saques de su error. Además si no le convences y habéis llegado a la discusión lo único que habrás logrado es cabrearte tu mismo y deteriorar un poco más la relación de ambos.

Si la persona al otro lado de verdad te importa y estas completamente seguro que tu visión es la verdadera, y solo si esa verdad aporta algo importante o tiene un objetivo productivo para la otra persona, entonces trata de convencerla. Para ello controla tus emociones, y ponte en lugar de la otra persona, si tu interlocutor te eleva la voz o se irrita, ¿eres más propenso o menos a que te convenzan sus argumentos? Si es una persona que te importa lo más seguro es que tendrás muchas más interacciones futuras aguardándote. Sé inteligente y juega con el factor tiempo.

El tiempo es tu mejor aliado

¿Te imaginas un ajedrecista profesional tratando de ganar a su oponente en un solo movimiento? ¿Un general tratando de ganar una guerra en un solo día? Entonces… ¿por qué hay veces que intentamos arreglar una discusión o problema de manera indemiata?

Piensa que estás en medio de una discusión, tanto tu como tu interlocutor habéis llegado a un punto en el que la discusión está en su tono más elevado, las emociones han interrumpido como un elefante en una cacharreria. En este punto los argumentos, por muy buenos que sean, de poco valen. Muchas veces nos cegamos ante lo evidente, cualquier movimiento en pos de convencer al prójimo solo empeora las cosas. Todos hemos estado ahí, sin embargo, ¿recuerdas alguna vez que hayas podido convencer a tu interlocutor? Y si piensas que lo has convencido ¿te sientes aliviado? Si sientes que has «ganado» cabe esperar que la sensación de tu interlocutor es que ha «perdido». Cuando creemos que perdemos, en esos momentos en que la frustración asoma, difícilmente aceptaremos de manera real y profunda ningún argumento por muy razonable que sea.

Cuando te encuentres en ese punto álgido de una discusión piensa que no tienes por qué solucionar nada en el instante. Date dos días, o una semana ¿Por qué no? Date margen para montar una estrategia mejor, para meditar sobre el asunto cuando estés tranquilo, lejos de los condicionamientos emocionales del momento de la discusión.

Imaginate en ese momento en que estas en una pelea y consigues detectar que estas en un punto muerto. Imagínate diciendo lo siguiente:

Perdón no he tenido un buen día, estoy cansado y lo estoy pagando contigo. Normalmente no insistirá tanto pero es importante para mi que veas mi punto de vista sobre este asunto. ¿Te importa si mañana te enseño lo que me lleva a adoptar mi punto de vista y me das tu opinión? Quizás el que está equivocado soy yo.

Si recuerdas nuestro objetivo no es llevar razón, es solucionar el problema. En estos momentos de discusión el orgullo es el peor apoyo al que acudir. Quizás lo más difícil de la frase es decir «lo estoy pagando contigo» porque instantáneamente se asume que la culpa es de uno mismo. ¿Qué más da de quien sea la culpa? ¿No crees que tras decir esta frase tus posibilidades de conseguir tu objetivo aumentan? Y lo más importante, tendrás mucho tiempo para preparar tu argumento y tu próximo movimiento. Desde luego es una aproximación mucho más inteligente y eficaz.

Céntrate únicamente en tu zona de influencia

La televisión es el mejor ejemplo de cómo damos las llaves de nuestra paz interior a cualquier echo externo que pasa por delante de nuestros ojos.

Pongamos el conflicto político de Cataluña, ¿Cuánta negatividad ha traído a tu vida, cuantas irritaciones, discusiones y exaltaciones te ha generado? ¿Qué has hecho para cambiar la situación? ¿Podrías hacer algo para cambiarlo? Lo más seguro es que no hayas hecho ni puedas hacer nada para cambiarlo, y aunque pudieras estoy seguro que ni siquiera te has planteado hacerlo. Entonces, ¿cuál es el sentido de cabrearse y exaltarse por algo así?

Si no está en tu zona de influencia y solo te aporta negatividad, entonces es absurdo dedicar tu tiempo a estos asuntos. Da igual que sea injusto o mezquino, si no piensas hacer nada o no puedes influenciar en el foco del problema, entonces no tiene sentido malgastar tu tiempo en algo que perturba tu equilibrio espiritual. Recuerda que la vida es corta y nosotros decidimos donde enfocar nuestra atención, nosotros somos los dueños de nuestras emociones, nosotros somos los que decidimos donde, como y cuando aplicarlas.

Todo ocupa lugar, libera tu mente y tu atención para llenarlo de cosas que te importen profundamente, elimina el ruido y la negatividad.

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La guía definitiva para no amargarse la vida, evitar cabrearse y encontrar la paz interior. Parte 1

Si el problema puede resolverse, no sirve de nada preocuparse. Si no puede resolverse, el preocuparse no sirve.

Provervio Chino

Es indudable que todos buscamos la felicidad como uno de los pilares básicos y objetivos mismos de la vida. Sin embargo, poco nos paramos a pensar realmente cómo alcanzarlos. No hacemos nada en el día a día para minimizar nuestra infelicidad. Esto es válido tanto en las pequeñas cosas de la vida cotidiana como en los grandes problemas que se nos presentan. Grandes filósofos como Séneca o personalidades como Gandhi estaban convencidos que el camino a la felicidad pasa primero por encontrar la paz interior y sobre todo en trabajar en uno mismo.

Llevo años trabajando en mi propio camino, en cimentar los principios básicos que me lleven a reducir al máximo los momentos de angustia e infelicidad en mi vida. No os equivoquéis, no soy perfecto ni he llegado a la iluminación, tengo muchos defectos, bajones, discusiones y depresiones, como todo ser humano. Sin embargo, a día de hoy puedo deciros que soy mucho más feliz y he reducido drásticamente los momentos de negatividad en mi vida.

Hoy quiero compartir con vosotros la primera parte con mis trucos y pensamientos que he ido atesorando durante todos estos años y que tanto me han ayudado.


Valórate a ti mismo

¿Darías las llaves de tu casa a un desconocido? Entonces por qué le das las llaves de tu mente y tu alma, tus pertenencias más preciadas, al primero que pasa por tu lado. No dejes que nadie ni nada perturbe tu paz interior y encontrarás felicidad infinita. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero tienes toda la vida para perfeccionarte a ti mismo. Practica diariamente y cada vez conseguirás sobre-reaccionar menos a cosas que diariamente te perturban pero que en realidad son innecesarias y absurdas.

Si lo piensas con detenimiento eres tu mismo el que le das poder a terceras personas de irritarte. Y si vamos más allá y pensamos en las cosas o echos que te hacen infeliz el delito es mayor, las cosas y los echos son objetivos y neutros, somos nosotros con nuestro bagaje, cultura, opiniones y emociones los que convertimos algo neutro en negativo. Lo peor de todo es que lo interiorizamos e invitamos a perturbar nuestra paz interior. Es como si quisiéramos boicotearnos a nosotros mismos. ¡Qué sin sentido!.

Memento mori. Piensa que mañana quizás mueras

Puede sonar muy radical pero es una técnica muy útil, la muerte pone todo en contexto. Este concepto es una de las bases de la filosofía estoica. La próxima vez que algo te preocupe relativiza la situación y tu sentimiento. ¿Si supieras con certeza que mañana te vas a morir pensarías que discutir o enfadarse sería la mejor inversión de tu tiempo? Pues actúa todos los días con este pensamiento porque el día menos pensado será cierto.

La próxima vez que algo o alguien afecte tu estado de ánimo haz una pausa y reflexiona. ¿Qué importancia tiene esto en mi vida? ¿Qué importancia tendrá dentro de un año? ¿En mi lecho de muerte qué importancia tendrá esto? Si la respuesta es ninguna, actúa en consecuencia y deja de amargarte la vida con cosas insignificantes.

¿Qué ganas?

¿Te has preguntado alguna vez qué ganas cuando te cabreas y discutes con alguien? Solo te perjudicas a ti mismo generando una angustia innecesaria. La ofuscación no te deja pensar con claridad y te llena de ira. Practica el autocontrol la próxima vez que te cabrees, en el instante exacto haz una pausa y reflexiona ¿Qué ganó con esto? ¿Después me sentiré mejor? La realidad es que la mayoría de personas después de una discusión se sienten incluso peor que antes de iniciarla y un sentimiento de arrepentimiento invade su interior durante horas o días.

Con esto no digo que evites los problemas. Simplemente que discutir y estar malhumorado no ayuda a la solución. Si tienes un problema importante que tratar con alguien que es importante en tu vida lo mejor es tratarlo con tranquilidad y de manera inteligente. Si estás enfadado dirás cosas que no querrás decir. Tus argumentos serán torpes. Tus facultades físicas y psicológicas se verán mermadas por tu irritación y tus posibilidades de convencer a tu interlocutor disminuirán drásticamente.

Las emociones negativas son un mal compañero

 

Cuando pierdes el control, es tu entorno el que determina tus resultados.

Intentar separar las emociones de las personas es algo absurdo. Lo que propongo es trabajar constantemente en el control y minimización de las emociones negativas. El primer paso es identificar y evaluar cuando estamos bajo el influjo de nuestras propias emociones. Centrar nuestro foco en nuestro interior y hacer un autoanálisis de nuestros sentimientos nos hace más poderosos ante cualquier situación. Las emociones alteran nuestras capacidades cognitivas y esto nos hace pensar y actuar de manera menos eficiente. Nuestra mente tiene una infinidad de herramientas para salir airosos de las situaciones más complejas, sin embargo, emociones como el miedo nos anulan y entorpecen la consecución de nuestros objetivos más inmediatos. La ira y la tristeza, junto con el miedo, son las tres emociones a las que más atención debes prestar. Hay que estar siempre alerta, como un vigía en un faro, a la más mínima señal hay que actuar.

Los principios básicos de la meditación son un gran recurso para apaciguar estas emociones en nuestro día a día. La meditación se basa en dejar pasar tus pensamientos en tu mente sin el más mínimo sobresalto en tu alma. Esto es no aplicar tus opiniones ni asignar emociones a los pensamientos y echos que te rodean. La meditación es algo que requiere muchísima práctica y tiempo hasta poder controlar la mente a estos niveles. La buena noticia es que tienes todo lo necesario para ponerlo en practica. La próxima vez que algo perturbe tu mente intenta liberar la fuente del problema de tus opiniones y emociones. En la vida uno no puede decidir las cosas que le ocurren pero en todo momento podemos decidir como vamos a reaccionar ante ellas. Si lo que perturba tu mente es un problema tu objetivo es solucionarlo de la forma más eficiente posible. Tener la mente fría y abordar el problema de forma objetiva sin interponer emociones es la vía con mayor probabilidad de éxito que encontrarás.

Evita el estrés anticipativo

 

Soy un hombre viejo y he conocido muchos problemas, pero la mayoría nunca sucedió.

Mark Twain

Me encanta la reflexión de Mark Twain sobre estas lineas. Es tan cierta que hace a uno sentirse idiota. El caso es que es tan difícil seguir este consejo, todos nos preocupamos por el futuro creando un estrés anticipativo innecesario y dañino.

Si la lógica es tan aplastante por qué no podemos modificar nuestros pensamientos. El estrés es una reacción biológica que nos hace estar alerta y reaccionar, es un instrumento muy potente y en los anales de la humanidad el estrés anticipativo nos permitia, literalmente, mantenernos con vida.

No os voy a mentir, evitar el estrés anticipativo quizás sea de las emociones más difíciles de suprimir. Lo primero que aconsejo es hacer un ejercicio de sinceridad y establecer un objetivo futuro realista. Si tienes un examen dentro de una semana y te propones estudiar 12 horas al día, entonces, no estas siendo realista y lo único que conseguirás es añadir más gasolina al fuego interno de tu angustia.

Sé consciente que tienes un control limitado sobre lo que pasará en el futuro. Únicamente debes enfocarte en las acciones que puedes realizar para obtener el objetivo que te has marcado. Céntrate por lo tanto en tus acciones, define un plan realista y recuerda en todo momento que el resultado no depende de ti más allá de tus propias acciones.

Precisamente esta es la clave que más me ha ayudado. ¿He hecho todo lo que razonablemente he podido? Si la respuesta es sí, automáticamente me libera de seguir dándole vueltas al tema en mi cabeza. Yo ya he hecho todo lo que he planeado, estoy contento por ello, ahora es el turno de mi entorno y las circunstancias incontrolables. A partir de aquí preocuparse es absurdo.

Preocuparte es la señal que de algo debes ocuparte, ocuparte es la llave para poder despreocuparte.

Alexis Sánchez

Distánciate de los echos

Esta es una técnica muy divertida para modificar tu estado de ánimo. La técnica consiste en distanciarse de los echos y del condicionamiento de pensamiento humano en sociedad.

Yo me imagino que soy un extraterrestre a millones de kilómetros de la tierra y que tengo un artefacto indetectable para espiar a una persona y sus pensamientos. Curiosamente esa persona a la que espiar soy yo mismo ;-). Esta técnica me permite cuestionarme cosas que normalmente no me cuestionaría y pone de manifiesto lo absurdo de muchas de los acontecimientos que nos perturban en nuestro día a día y que son el resultado de millones de años de invención humana. Un extraterrestre no está influenciado por la sociedad en la que vivimos, sus pensamientos no están limitados por un lenguaje o por las capacidades sensoriales limitantes del ser humano, ¡ni si quiera esta influenciado por la gravedad de la tierra!.

Todo esto puede parecer exagerado pero la realidad objetiva es algo en lo que no nos paramos a pensar muy a menudo. Desde el primer segundo en que nacemos la realidad se ve distorsionada por nuestra limitada capacidad de percepción humana y los preceptos de la sociedad en la que vivimos. Esta técnica a se basa en derribar estos preceptos herencia de la invención humana a lo largo de miles de años de evolución de los seres humanos como integrantes de la sociedad.

Voy a poner un ejemplo. Imagina que tengo un perro que se acaba de morir. Estoy apenado, es algo lógico, tengo derecho a estar triste ¿verdad?.

Vamos a analizarlo desde el punto de vista de un extraterrestre.

Qué raros son estos humanos, día a día se comen cientos de animales y resulta que lo que llaman perro les hace especial gracia y han decidido que estos tiene mayor derecho que otros animales ¿por qué?¿quienes son ellos para decidir sobre el resto de vidas?. Cogen sus coches y matan miles de mosquitos con el parabrisas para comprarle al perro una lata de otros animales muertos y eso no les perturba. En cambio tienen como un tabú que los perros si importan, bueno depende de donde estés por que en otros países se los comen. El caso es que les obligan a vivir con ellos atados hasta que el animal se acostumbra y vive con ellos hasta su muerte, y el perro en ningún momento puede elegir a su «amo».

El ser humano lleva cientos de años haciendo esto, saben que el perro se morirá y aun así se apenan por ello en vez de celebrar la vida que han tenido. Además el perro ya no está vivo, qué efecto sobre el perro tiene que su «amo» le llore. Creo más bien que llora porque ha perdido su compañía, ni en el momento de la muerte el ser humano es capaz de apenarse genuinamente por algo a no ser que tenga un interés propio como en este caso. Ayer se murió el perro del vecino y se alegro por que no volvería a escuchar sus molestos ladridos. ¡Qué hipócrita y ególatra!.

Como veis es un ejercicio de fantasía y dramatización que roza lo absurdo. Pero la verdad es que cuanto más hondo y detallista hagas estas fantasías más convencionalismos de invención humana puedes encontrar para evidenciar lo hipócrita y absurdos de muchos de nuestros problemas, depresiones o irritaciones. Recuerda siempre poner las cosas en perspectiva, la mayoría de los problemas te parecerán un grano de arena si los piensas en el contexto de una vida entera.


Y hasta aquí la primera parte de esta guía, espero vuestros comentarios, en breve compartiré la segunda parte.