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Hace unas semanas vi el documental “Camina conmigo“, en él se narra la rutina diaria en un monasterio budista. Me impactó enormemente ver como cada hora hacían sonar una campana, todo el mundo se quedaba inmóvil por unos segundos, daba igual cuán importante fuese la tarea a la que estaban dedicados. Esta rutina busca que todos analizasen sus pensamientos para atraer la atención en el ahora y vivir plenamente en momento presente.

Últimamente me encuentro con menos control emocional que de costumbre por lo que me he propuesto hacer un experimento durante 30 días con mi propia versión de dicha campanita horaria. He configurado una alarma cada hora para hacer una micro-meditación, básicamente será una pausa para hacer un escáner de mi estado físico y anímico a lo largo del día para reprogramar los vicios rutinarios que he ido adquiriendo este año de manera inconsciente.

Esta micro-meditación será una rutina muy rápida, que pueda hacer en cualquier circunstancia y lugar. Serán unos 30 segundos que dividiré de la siguiente manera.

  • 10 primeros segundos. Una respiración profunda a la vez que hago un escáner completo de mi cuerpo para liberar tensiones corporales.
  • Siguientes 10 segundos. Conectar con el momento presente con todos mis sentidos a la vez que me repito a mi mismo lo feliz y afortunado que soy.
  • Últimos 10 segundos. Analizar mis pensamientos, emociones y acciones durante la última hora. Si mis emociones han sido negativas o me encuentro demasiado apegado a pensamientos dañinos haré todo lo posible para darle la vuelta en la próxima hora.

Iré compartiendo con vosotros actualizaciones sobre este experimento. No descartó cambiar alguna de las partes de la micro-meditación según vea su efectividad y coherencia con mis necesidades.

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