ExperimentosMicro-optimizacionesVentajas micro-meditaciones

Han pasado 30 días desde que inicié el experimento de las micro-meditaciones cada hora. Antes de continuar leyendo esta entrada te aconsejo que antes leas la entrada original con la rutina de micro-meditaciones que estoy siguiendo.

En la última actualización del experimento os comenté que iba a introducir una última modificación. Después de estar una semana en una feria de martes a domingo de 11:00 a 21:00 de la noche me encontraba estresado por el trabajo acumulado esperándome en la oficina y con gran cansancio físico. Había perdido mis rutinas que últimamente me estaban funcionando tan bien (ejercicio y comer mejor). Fue entonces cuando decidí incorporar al final de la rutina un nuevo bloque.

En este nuevo bloque trataba de recordarme ser más positivo, tanto a lo hora de comunicarme con las personas de mi alrededor como en mis propios pensamientos. Soy muy exigente siempre con todo y eso me hace centrarme siempre en los defectos, en qué se puede mejorar y qué es lo que va mal. Esto hace que sea bastante negativo en todos los aspectos, lo cual no quiere decir que me desmotive, pues me empuja a mejorar cada día. Lo que no me gusta es esa imagen externa que puedo transmitir a veces de quejica o eterno pesimista. También creo que tengo que ser más benevolente conmigo mismo, estoy seguro que puedo tener el mismo empuje y ganas de mejorar pero sin tener el estado emocional negativista. Después de todo hay que buscar la felicidad y estar todo el día pensando en las cosas que faltan en vez de las que se han conseguido no es el camino correcto.

La última semana, con la adición de este nuevo bloque, no fue muy bien. Tras finalizar la semana y no conseguir mejorar mi estado de ánimo hacia un estado más positivo entendí perfectamente cual era el problema. El estado anímico viene muy influenciado por el estado físico, el ejercicio, las rutinas y la alimentación. Al perder todas estas rutinas por la feria, la ultima semana del experimento fue una semana de transición de vuelta a mis hábitos y rutinas.

Lo más alucinante de todo esto es como fui consciente de todo este proceso, gracias al experimento y el “checking” horario en todo momento era consciente de mis cambios internos y la fuente de los mismos. Esto es uno de los mayores aprendizajes que he conseguido con las micro-meditaciones, conocerme mejor a mi mismo, la conexión física/mental y la influencia que ejerce mi entorno.

En uno de los momentos en que más negativo me encontraba, me acorde de la frase de un compañero de trabajo. “No hay que obligar a la gente a ser positivo y estar feliz el 100% del tiempo” – sí, lo reconozco, intento manipular a todos a mi alrededor para que tengan una sonaría de psicopata perpetua.

El mismo ejercicio de meditar predica que no debes intentar cambiar tus sentimientos ni emociones, simplemente ser consciente de ellos y dejarlos pasar sin juzgarlos. Entonces decidí hacer precisamente eso, no obsesionarme con mi estado de ánimo, dejarlo estar y esperar a la siguiente semana. Ya os adelanto que esta semana, con la vuelta a las rutinas, ya estoy mucho mejor, sigo siendo el mismo negativo pesimista pero con un estado de ánimo mejor .

Para dar por cerrado el experimento quiero compartir las ventajas y cosas positivas que he encontrado al realizar estas micro-meditaciones.

1.- El denominado “mindfulness” no es tan tontería como pensaba. Si le quitas todo ese halo de moda hipster es una herramienta brutalmente poderosa. Focalizarte en el presente produce una sensación de paz y tranquilidad difícil de explicar.

2.- A lo largo del día acumulamos ciertas tensiones físicas que pasan desapercibidas pero que generan un malestar que influye en el plano mental. Ser consciente de los mismos y liberar esas tensiones está chupado. Solo hay que pararse unos segundos, ser consciente de ellas y ¡boom¡ nunca antes había influido tan rápido y fácil en mi estado de animo que con estos 10 segundos iniciales de la micro-meditación.

3.- En el bloque intermedio introduje lo que se denomina un mantra; “Soy feliz y afortunado”. Este concepto de mantra y de PNL (programación neurolingüística) funciona. Repetirse a si mismo algo 13 veces al día que tenga cierta lógica (Qué razones irrefutables tengo para no ser feliz o como no voy a considerarme afortunado) tiene el efecto esperado.

4.- Muchos de nosotros nos metemos en el día a día como robots, en nuestras rutinas o jornadas de trabajo con un ritmo de infarto. Pocas veces nos paramos a analizarnos a nosotros mismos y como nos dejamos influenciar por el entorno. En mi caso diseccionar los hechos acontecidos durante la ultima hora y el por qué de mis reacciones y sensaciones respecto a ellos me ha ayudado muchísimo.

No nos damos cuenta pero los cambios anímicos no se producen de manera aleatoria, tampoco pasamos de un estado megafeliz de la vida a querernos cortar las venas en segundos. Los cambios de ánimo se van generando a lo largo de una línea de tiempo, una cadena de hechos que si somos capaces de identificar y analizar podemos cambiar lo que parecía irrefrenablemente un día de mierda en un buen día. Es como si marcas un rumbo de navegación y no lo vuelves a revisar hasta que al cabo de 12 horas te has estrellado contra la costa equivocada. Revisar el rumbo que llevas cada hora te permite rectificar para alcanzar tu objetivo a lo largo del día.

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