Experimentosecho de menos el smartphone

Llevo una semana sin smartphone, y puedo decir que sigo vivo. Si bien es cierto que en muchas ocasiones he llevado el smartphone como salvavidas en caso que se me presentara una situación en la que lo necesitara si o si. ¿Y sabéis qué? con un teléfono estándar podría haber solucionado cualquier incidente, eso sí, a base de perder mucho más tiempo o simplemente conformándome sin solucionarlo o con un resultado menos óptimo.

Os pongo algunos ejemplos de situaciones en las que eché de menos el smartphone y qué hice:

No recordaba el PIN de la tarjeta de empresa. Estoy acostumbrado a tener toda la info organizada y ordenada, esto hace no tirar de mi memoria y entonces me pasan estás cosas; intento acudir a mi memoria y ya no somos tan buenos amigos 😬. Fui a pagar una reparación del coche de la empresa y no me acordaba del PIN de la tarjeta. Tengo una aplicación de seguridad para este tipo de contraseñas en el smartphone. ¿Qué hice? Pagué con mi tarjeta personal.
Utilice el smartphone: NO – Tiempo perdido – 20 minutos

Pagar el parking en Madrid. Para pagar el parking en zonas verdes y azules utilizo la aplicación móvil de “e-park”. De esta forma no me tengo que preocupar de llevar dinero suelto, ni de buscar el parquímetro. Si tengo que ampliarlo lo hago sin tener que bajar de nuevo al coche. En este caso no utilizar el smartphone sería de tontos, así que siempre lo llevo en el coche para estos casos.
Utilicé el smartphone: SI – Tiempo ahorrado – 3-4 minutos por aparcamiento

GPS. Esto sabía que era algo que necesitaría desde el minuto uno. Pensé en comprarme un GPS independiente pero carece de sentido, al final da igual el dispositivo desde el que utilice la función, comprar y utilizar un GPS por tal de evitar el uso del smartphone me parece llevar el experimento a lo absurdo. Sin embargo, este es un claro ejemplo de como las restricciones te pueden abrir nuevas oportunidades de mejora personal. En mi caso me he planteado únicamente usarlo como backup y esforzarme a mirar el trayecto antes de salir, aprenderme las carreteras, calles y orientarme por Madrid sin depender del GPS. Esto es algo que siempre he querido hacer pero por pereza o por la facilidad de usar un GPS nunca he hecho.
Utilizo el smartphone: sólo como backup – Tiempo ahorrado – Incalculable (dado mi pésima capacidad de orientación).

Ventajas y desventajas tras una semana sin smartphone

Desventajas de no usar smartphone

Inseguridad. Al salir de casa, sobre todo los primeros días, he sentido una sensación de inseguridad por no llevar las funcionalidades de smartphone encima. ¿Y si me pierdo y no tengo el GPS con Google Maps?, ¿Y si necesito consultar una nota rápida en Evernote?, ¿un email en Gmail?.

Pérdida de practicidad y productividad. No hace falta deciros que cualquier cosa que intento hacer con este móvil es al menos el doble de lento que un smartphone. Buscar un contacto al que llamar es tedioso, escribir en un teclado numérico es tedioso (no se como lo hacíamos en el pasado), cualquier cosa que se me ocurre hacer con el teléfono me crea un enorme desasosiego.

Aburrimiento. En esos tiempos muertos de espera, de transportes y demás, si son más o menos largos echo de menos la sobre-estimulación y entretenimiento del smartphone.

Presión social. En la sociedad actual en la que vivimos la gente da por sentado que una persona tiene que estar conectada y disponible constantemente. Cuando no estoy disponible para contestar un SMS o una llamada de teléfono la gente se enfada, piensa que no quiero hablar con ellos y lo toman como una falta de educación. Ya he escuchado a algún que otro; cómo voy a vender mi agencia digital si no estoy conectado a las tecnologías, a las redes sociales y  yendo con un móvil de la época de nuestros padres. Yo mismo me siento un poco auto-marginado no estando en los canales de comunicación de moda. Teniendo en cuenta que los smartphone surgieron hace unos cuantos años es increíble como la sociedad crea convencionalismos tan fuertes en tan poco tiempo.

Ventajas de no usar smartphone

Mayor conexión y empatía con las personas a mi alrededor. Cuando estoy rodeado de personas y se producen esos momentos en que los distintos participantes acuden al móvil estoy realizando una especie de juego de observación – ¡Con algo tenía que distraerme!. Casi siento como si el tiempo se parase, la gente pierde por completo el sentido de su entorno, casi como si estuviésemos en universos paralelos, ¡Es increíble como la gente se sumerge por completo en esa pequeña pantallita!. Seguro que yo hacía lo mismo y no he sido consciente hasta que he salido de esa especie de secta del smartphone. Ahora me doy cuenta de todas estas “desconexiones” en medio de una conversación, muchas veces son desconexiones de más de 3 minutos, la gente no se da cuenta pero yo me quedo esperando, sin nada que hacer hasta que vuelvo a recuperar su atención. Antes me habría ido de manera automática a mi móvil y hubiésemos vuelto ambos a la conversación, pero ahora durante la espera me siento un poco hasta ofendido ¿Tan aburrida era nuestra conversación?.

En muchos de estos momentos me encuentro pensando sobre la gente que tengo frente a mí. Cuando desconectan de mi presencia para centrarse en el móvil me siento libre de analizar a la persona sin que se sienta observada ni incomoda, mi mente tiene vía libre para analizar y observar sin interrupción alguna. Es entonces cuando intento deducir qué piensa, veo en su cara si está cansado, si las conversaciones que hemos compartido han sido de su agrado, si he hablado mucho y escuchado poco… Veo quien hay sentado en las mesas alrededor, me fijo en el lugar… en general siento que conecto más con el momento actual y con las personas. Y es muy curioso decir esto, por que es en el momento en que no estamos conversando cuando más me siento en mayor conexión con dicha persona.

Libertad. La sensación de poder vivir con un móvil super-barato y simple es un tanto liberalizadora. Lo único que tengo almacenado en el móvil son los contactos de teléfono, los cuales he importado desde Google Contacts donde están a buen recaudo. Por lo tanto, mañana mismo podría perder el móvil y no pasaría absolutamente nada. Volver a tener el mismo móvil con la mismo información me costaría menos de 50€ y una simple sincronización de contactos.

Redes Sociales. El uso de las redes sociales ha sido precisamente uno de los mayores detonantes de este experimento. Cuando encontramos un segundo vacío en nuestras vidas enseguida agachamos la cabeza y nos ponemos a mirar en el móvil. Un acto reflejo sin un objetivo claro la mayor de las veces, simplemente encendemos el móvil y nos ponemos a consumir cualquier cosa que nos den. En mi caso consistía en una combinación de redes sociales y artículos (Instragram, Youtube, Medium…). Desde que no tengo el smartphone puedo decir que he reducido al 90% el consumo de redes sociales.

Espacio mental y tranquilidad. El smartphone llenaba todos mis huecos vacíos, momento encontraba un espacio de tiempo sin hacer nada automáticamente iba a chequear el móvil. Al final siempre tenía un estimulo, algo que leer, algo en lo que pensar o preocuparme. Ahora tengo mis momentos de no hacer nada, simplemente de mirar, estar en el momento presente de manera tranquila. Y si quiero llenar ese vacío lo aprovecho para sumergirme en mis pensamientos premeditados. Esto es todo lo opuesto a lo que me ocurre con el smartphone; si abro una red social, una pagina web o mi bandeja de email, entonces mi tiempo y mis pensamientos son reactivos en base a estimulo e información que terceras personas y aplicaciones deciden por mí.

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