Experimentos30 días 0 quejas

¿Por qué me quejo tanto? ¿Qué soluciono con ello?. Cada vez que soy consciente, en el momento que me quejo, me siento avergonzado, aunque ciertamente lo hago una y otra vez. Es como si disfrutase o sacase algún rédito con ello.

 

¿De dónde y por qué surge en el ser humano esta necesidad de quejarnos?

Puedo imaginarme que en el inicio de la humanidad un gemido (el equivalente prehistórico a la queja) permitía saber a tu manada que estabas enfermo y necesitabas cuidado y protección. En la sociedad actual con la avanzada capacidad de comunicación humana no encuentro mucho sentido a la queja. Si nos encontramos mal o necesitamos atención simplemente podemos expresarlo y buscar ayuda. ¿Entonces por qué nos quejamos hoy en día?. Parece que encontramos cierto placer en la queja. Quejarnos de las miserias y ensalzar lo negativo ante otra persona en cierta manera nos libera y conseguimos captar su atención. Si te quejas con un amigo sobre algo ajeno nos entretiene. Necesitamos nuestra dosis diaria de quejas colectivas y no hay mejor fuente que las noticias, la televisión o la política para encontrar temas candentes con los que quejarse a los cuatro vientos.

La queja podría ser beneficiosa en todo caso si actuase como el detonante que precede a una acción. Si nos ocurre algo que no nos gusta o tenemos un problema, nos quejamos; este acto instantáneamente nos altera, y en teoría, lo ideal seria utilizar este incremento de adrenalina para tomar una acción en pos de solucionar el problema inicial. Y digo en teoría porque hoy en día quejarnos es la propia acción, el principio y el fin mismo es la queja.

 

30 días sin quejarme

Estas reflexiones me han dado la idea para mi próximo experimento, voy tratar de no quejarme bajo ninguna circunstancia durante 30 días. Con ello, quiero eliminar este mecanismo automático que utilizo no se muy bien por qué. No se si es por encuentro cierto placer en ensalzar las teóricas “injusticias” que se cruzan en mi vida , si me siento más liberado, si es por que tengo estrés acumulado o si simplemente es un acto reflejo o una costumbre adquirida e influenciada por mi entorno y la vida en sociedad.

Lo que voy a buscar es darle la vuelta a la queja. En vez de malgastar mi tiempo y energía en la queja voy a invertir el tiempo en analizar el por qué me quejo, transformando la inacción (queja) en acción (solución), confinar el sentimiento negativo para aflorar lo positivo, buscar la oportunidad en vez de enfocarme en la desgracia.

 

10€ cada vez que me queje

¿Y qué mejor manera de darle la vuelta que cada queja se convierta en una oportunidad para realizar una acción positiva?. Por cada queja que haga irán 10€ a una hucha. Cuando acabe el experimento donaré el dinero de mis quejas nimias y absurdas a gente que realmente tiene razón para quejarse. El dinero irá a parar a Idea Libre, ONG en la que colabora nuestra compañera Cristina, directora de marketing de 20lab.

 

¿Te apuntas? – Doblo tu apuesta

Además si te apuntas a este reto conmigo, durante el mes de Octubre doblaré todo el dinero que traigas a la ONG. Simplemente decide cuánto estas dispuesto a pagar por cada queja tuya, al final del experimento yo donaré la misma cantidad que tu dones, hasta un total de 500€ que aportaré en total para la ONG Idea Libre.

 

Iré actualizando en este post y posteriores toda la gente que se une al reto conmigo.

  1. Noemí Sanchez – 5€ por queja.
  2. Cristina Moreno – 1€ por queja.
  3. Hector Sanjuan – 5€ por queja.
  4. Mourad Zaghbib – 5€ por queja.

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